La Vida en una Copa, por Carolina Freire Los vinos pipeños son ideales para acompañar la tradicional gastronomía dieciochera -muy de campo- porque son vinos simples, para el día a día, pensados para refrescar a los trabajadores y acompañar su comida casera. Después de mucho andar, esta bebida se consolida a nivel nacional con pioneros que […]

La Vida en una Copa, por Carolina Freire

Los vinos pipeños son ideales para acompañar la tradicional gastronomía dieciochera -muy de campo- porque son vinos simples, para el día a día, pensados para refrescar a los trabajadores y acompañar su comida casera. Después de mucho andar, esta bebida se consolida a nivel nacional con pioneros que enaltecen este estilo, algunos producidos con antiguas prácticas y otros con un poco más de técnica y tecnología. Son vinos del año, frescos, fáciles de tomar, fermentados en viejos lagares y pipas de raulí, que se venden apenas termina su vinificación.

Un pipeño 2016 excelente es el del viticultor Mauricio González ($ 12.500 en info@efwines.cl), de la zona de Yumbel, en Biobío, que es un tinto elaborado a la antigua usanza, sin químicos y con la variedad país. Es verdadero jugo fresco de uvas con aromas a frutas rojas y poleo, más una agradable y cremosa textura. Queda bien con arrollado, porque el vino limpia los sabores de esta sabrosa preparación.

Otro que hay que probar es el famoso Aupa 2016 de viña Maitía, del valle del Maule ($ 9.990, El Mundo del Vino), un pipeño de antiguos viñedos de la zona de Loncomilla, producido con la cepa país y carignan. Viene en formato de litro y medio, perfecto para el almuerzo familiar. Destaca por su simpleza, frutosidad, notas a cerezas y jugosidad. A mí me encanta acompañarlo con empanadas de pino, porque su sabor frutal se potencia y, de paso, aliviana lo pesado de este plato.

Otro que me gusta es el Pipeño 2016 Cacique Maravilla, del Biobío ($ 7.990, La Vinoteca), que viene de parras centenarias de la variedad país y es elaborado de forma natural, con mínima intervención química. Tiene mucha frutosidad, rica acidez, y carácter aportado por su lugar de origen. Hay que degustarlo con longanizas y prietas, porque hay un buen equilibrio entre ambos y hace más jugoso al vino.

Un último exponente es el Pipeño 2016 de país de Tinto de Rulo ($ 6.900, Vinomio), vino hecho con uvas de Yumbel, producido artesanalmente, con cuerpo medio, aromas a campo, frutas rojas y tierra húmeda, y en el que sobresalen sus taninos rústicos con grata acidez. Disfrútelo con todo lo que haya en la parrilla, de principio a fin, porque el vino se integra muy bien a los sabores de estas preparaciones.

El Mundo del Vino
DÓNDE: Isidora Goyenechea 3000
TELÉFONO: 225841173
HORARIO: Lu. a do., 10 AM a 9 PM
ESTACIONAMIENTO: Subt., en Plaza Perú, $ 800 la hora.

La Vinoteca
DÓNDE: Manuel Montt 1452
TELÉFONO: 228292250
HORARIO: Lu. a vi., 9.30 AM a 9 PM. Sá. y fest., 10 AM a 4 PM.
ESTACIONAMIENTO: Al frente de la tienda, gratis.

Vinomio
DÓNDE: A. López de Bello 090
TELÉFONO: 227353786
HORARIO: Lu. a sá., 11 AM a 9 PM
ESTACIONAMIENTO: En calles aledañas, $ 1.086 la primera hora.