Es una de las plumas culinarias más mordaces, autor de más de 80 libros, el último Mamá, yo no quiero ser Gastón, y de una columna de opinión en el diario El País (España), que hace temblar a los chefs. Aquí, sus imprescindibles.

Por:
Marzo 29, 2018

—Vives hace 10 años en Perú, ¿qué lugar no hay que dejar de visitar?

La Mar (La Mar 770, Miraflores), porque trabaja directo con las caletas de pescadores. También Isolina (Domeyer 202, Barranco), cocina criolla muy bien hecha, sabrosa, variada y muy contundente. Como recorro harto buscando los mejores anticuchos de corazón, uno de mis favoritos está en el restaurante Panchita (2 de Mayo 298, Miraflores)”.

—Y en Santiago, ¿qué no te pierdes?

“Me encanta Salvador Cocina y Café (Bombero Ossa 1059), porque me parece de vanguardia pura, con un menú que cambia de acuerdo a lo hay en el mercado. Otro imperdible es Boragó (Nva. Costanera 3467), porque no hay otro igual en Latinoamérica, con ese compromiso con el producto chileno. También De Patio (Av. Vitacura 3520), que es muy nuevo y sin embargo es de una brillantez extrema”.

—En 2017 salió tu libro El sabor de Antofagasta, una recopilación de recetas y productores locales. ¿Qué hay que visitar allá?

“Me gusta cómo se tratan los pescados en Amares (Antonio Toro 995), del chef Pablo Godoy. También me gusta Aurora (Av. República de Croacia 0576), porque es la vuelta a la cocina de origen, de platos como el tomaticán, el guiso de mote, que me llenan de emociones”.

—¿A qué ciudad en Chile te escaparías?

“¡A Castro! Tiene todo lo que le gusta a un amante de la cocina: productos, despensas, historia. Allá voy a Travesía (Eusebio Lillo 188), un restaurante muy clásico, cerca del mercado, para probar el producto local, y a Cazador (Ernesto Riquelme 1212), donde en una cocina de casa con cuatro quemadores, hacen unas carnes de caza increíbles”.

—¿Un imperdible en Madrid?

Sacha (Juan Hurtado de Mendoza, 11 Madrid) es para mí el restaurante que todo mundo debiera conocer, son sólo ocho mesas donde es muy difícil encontrar plaza, con una cocina de cercanía, de productos tratados con una simplicidad y complicidad increíbles.

También voy mucho a la Buena Vida (Conde de Xiquena, 8, Madrid), de aires clásico, producto impecable, almejas, calamares guisantes, cuando llega la setas es una locura y tiene una increíble bodega con una selección de champagne increíble, a precios muy buenos.

Ahí muy cerquita hay una bar de toda la vida que se llama, El Cisne Azul (Calle de Gravina, 19, Madrid) con setas todo el año setas”.