& Beyond Vira Vira: Un hotel en medio de un parque de 23 hectáreas

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& Beyond Vira Vira: Un hotel en medio de un parque de 23 hectáreas

El hotel & Beyond Vira Vira está a 20 minutos de Pucón, en medio de un parque con vista al río Liucura. Un lugar para relajarse, comer rico y pasear por los alrededores.

El hotel & Beyond Vira Vira está en las afueras de Pucón, a 20 minutos del centro de la ciudad, pero en medio de un lugar tan apacible que da la impresión de estar a cientos de kilómetros de la civilización. Es la mejor opción para los que quieren descanso total en esa zona.

Fotos: Valentina Miranda Vega

Estar ahí no requiere de nada más, porque, aparte de ser un hotel de lujo, ofrece servicio de comida y un sinfín de excursiones, todo incluido en el valor del alojamiento (desde $ 178.500 más IVA por persona por noche, con media pensión).

Las instalaciones del hotel, hechas en madera de lenga y de baja altura para no romper el entorno, se encuentran en medio de un parque de 23 hectáreas, con árboles centenarios, praderas verdes y, lo mejor de todo, a orillas del río Liucura (“piedra blanca”, en mapudungún).

Un parque con senderos demarcados para recorrer escuchando sólo el golpeteo del agua contra las piedras y el canto de queltehues y bandurrias. En medio de ese paseo, además, emergen del suelo discretos hot tubs, que los huéspedes pueden reservar para su uso sin costo extra.

Eso, sin contar la laguna en la que nadan patos y cisnes de cuello negro, cruzada por un encantador puente.

Las habitaciones son suites amplias y decoradas de manera sencilla y confortable.

Ahí hay de todo lo que se necesita para el descanso: chimenea, agua embotellada en el mismo hotel —que cultiva un fuerte espíritu sustentable y de conexión con el entorno y la comunidad— libros, tumbonas, mantas, cafetera, mini bar y una enorme tina para relajarse por horas.

Para los días más templados, cada pieza tiene una terraza, con cómodas sillas y un jacuzzi al aire libre, todo con vista al Liucura, que regala su constante y suave murmullo.

Qué decir del staff del hotel, que a cada rato sorprende con sus detalles, desde la recepción en el lobby con toallas refrescantes e infusiones, hasta la preparación de platos especiales para alergias e intolerancias.

Experiencia culinaria

Si hay que hablar de la cocina del lugar (el alojamiento incluye la alimentación), el aplauso es cerrado para el chef a cargo, el uruguayo Damián Fernández.

Los desayunos son buffet, con jugos de frutas orgánicas, huevos de campo a la orden (ojo con los omelettes, deliciosos), mermeladas artesanales de murtas y otros frutos de la zona, bollos varios y unos panes de masa madre hechos ahí mismo, tan crujientes que son adictivos (también se sirven, tentadores, al almuerzo y comida).

Al almuerzo y a la cena, el menú va variando a diario e incluye entrante, fondo y postre. Estarás de suerte si te toca probar la crema de champiñones, contundente y muy sabrosa. O los tortellinis caseros rellenos de calabaza y ricotta. De postre, un mousse de chocolate con galletas de pistacho. Delicioso.

Todo siempre bien maridado, porque en el hotel se almacenan más de 1.600 botellas de vino de marcas boutique.

¿El secreto para ofrecer platos tan ricos? El talento del chef y los ingredientes. Muchos de ellos provienen de la huerta orgánica que está a metros del hotel y de donde brotan tomates, lechugas y diferentes hierbas, entre otros. Sin contar la menta, que crece casi como maleza en el bosque.

Además, en el lugar hay una quesería en que se elaboran los quesos para la cocina, desde la ricotta al parmesano, pasando por un camembert memorable. Al llegar al hotel te llevan a conocer la quesería, para aprender más de cómo se hacen estas delicatessen.

Ojo, que al restaurante se puede ir sin necesidad de ser huésped, previa reserva un par de días antes, eso sí.  Un almuerzo, en promedio, cuesta ahí $ 32.500 por persona.

Como si fuera poco, al lado del comedor, que tiene vista hacia la laguna, hay un bar con una coctelería de autor que da gusto. Nada mejor que pasar por este exclusivo lugar y pedir “la chilenita”, que lleva pisco, jugo de limón, menta, pepino y limón macerado. Muy fresco ($ 5.000).

Excursiones para todos

La idea del hotel es que los huéspedes salgan a pasear a los alrededores y por eso cuenta con un sinfín de excursiones para todos los intereses y habilidades, desde un adrenalínico rafting en el río Trancura, hasta el ascenso al volcán Villarrica.

Para los de gustos más relajados está el floatingviaje en un bote que se desliza suavemente por las transparentes aguas del río Liucura. Cerca de una hora de paseo tranquilo mirando el paisaje y las aves que se asoman de vez en cuando, como el colorido martín pescador.

Otra experiencia singular que se puede hacer estando ahí es la de sobrevolar la zona en un helicóptero de la empresa Rotortec.

Desde arriba se ven las tupidas laderas de los cerros llenas de araucarias, escondidas ahí para que la civilización no las arrase, y el imponente Villarrica, siempre activo con su fumarola de colores, entre otras vistas que se alcanzan desde el aire (US$ 1.650 para cuatro).

Ojo, que en verano viajar en helicóptero puede ser la solución para evitar hacer por tierra el trayecto entre Villarrica y Pucón, que debido a los tacos puede tomar horas (US$ 750 para cuatro personas). Más info en la web de Rotortec.

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