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El Emperador de París: Un singular héroe francés

El realizador galo Jean-François Richet se asocia nuevamente con el actor Vincent Cassel para llevar al cine la historia de Eugène-François Vidocq.

El realizador galo Jean-François Richet se asocia nuevamente con el actor Vincent Cassel para llevar al cine la historia de Eugène-François Vidocq.

Los anales de la historia de Francia definen a Eugène-François Vidocq como el primer criminalista, quien pasó de tener el mismo una extensa carrera como delincuente a encabezar la Sûreté Nationale (la actual policía nacional), que fue aprobada por Napoleón Bonaparte y en solo un año logró encarcelar a más de 800 bandidos.

Una especie de héroe galo que logró doblarle la mano al destino y se codeó con figuras de su época como Honoré de Balzac, además de inspirar obras literarias y de teatro de autores como el mencionado Balzac, Alexandre Dumas y Edgar Allan Poe.

Y después de otra película reciente centrada en su figura titulada simplemente Vidocq (2001), con Gérard Depardieu como el pionero de la criminología, el realizador galo Jean-François Richet se asocia nuevamente con el actor Vincent Cassel –tras Mesrine y Una Semana en Córcega- para llevar una vez más su leyenda a la pantalla.

El relato de El Emperador de París se inicia con Eugène-François Vidocq (Cassel) en una de sus varias temporadas en una cárcel, específicamente la galera donde el prisionero llamado Maillard (Denis Lavant) tiene el poder. Sin embargo, nuevamente  Vidocq logra escapar en compañía de otro de los reos, Nathanaël (August Diehl), y es dado por muerto.

Varios años después nos reencontramos con el ex convicto tratando de llevar una vida ordinaria como vendedor ambulante de telas, actividad con la que se cruza en el camino de Annette (Freya Mavor), una joven ladrona y prostituta que llama de inmediato su atención.

Pero él también llama la atención de antiguos colegas que lo denuncian a la policía. Sin embargo, Vidocq hace un trato con el jefe policial, Henry (Patrick Chesnais), con el cual tratará de lograr su amnistía al ir tras los pasos de los criminales que asolan las calles de París.

Mucha acción, poca historia

Con un presupuesto sobre los 20 millones de euros, El Emperador de París logra un acertado retrato de las cárceles, mansiones y calles francesas de inicios del siglo XIX. Sin embargo, esta ambientación de época choca en varios momentos con el estilo que Richet le imprime a su película, que deambula entre el género de la acción y el suspenso. Quizás muy interesante para el público galo, conocedor ya de la figura de Vidocq

Sin embargo, para los espectadores del resto del mundo habría sido más atractiva una cinta donde se revelará más al Vidocq de carne y hueso, aquel que pasó de las cárceles a ser el fundador de lo que hoy se conoce como ciencia forense, además de un gran seductor con la palabra.

DIRECCIÓN: Jean-François Richet

PROTAGONISTAS: Vincent CasselPatrick ChesnaisAugust Diehl, Freya Mavor, Olga Kurylenko

GÉNERO: Suspenso/Biografía

CALIFICACIÓN: Para mayores de 14 años

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