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Todos somos extraños: una inusual y emotiva mirada al amor y la pérdida

Andrew Scott y Paul Mescal protagonizan la película en que el cineasta británico Andrew Haigh ofrece su particular revisión a la novela Strangers, de Taichi Yamada, que combina el romance con la fantasía. Ya en cines.

Andrew Scott y Paul Mescal protagonizan la película en que el cineasta británico Andrew Haigh ofrece su particular revisión a la novela Strangers, de Taichi Yamada, que combina el romance con la fantasía. Ya en cines.

Singular, emocionante, desgarradora, sorprendente… son algunos de los adjetivos que vienen a la mente al tratar de calificar a Todos somos extraños, de Andrew Haigh.

El director y guionista inglés de actuales 50 años que se ha convertido en figura del ala independiente del cine británico, con dramas que exploran diferentes tipos de emociones.

Desde la pareja que se enamora (Weekend), pasando por la esposa que descubre el verdadero amor de su marido (45 años), hasta el chico que escapa del duelo (Lean on Pete).

Todos somos extraños | Cinecolor Films

Una constante también presente en su mirada a la novela Strangers, del japonés Taichi Yamada, que en sus manos se convierte en un romance gay más allá de lo terrenal.

En una sentida, onírica y hasta paranormal revisión al amor por una pareja, a uno mismo y a los padres, que también involucra las palabras aceptación y pérdida.

Un extraño en la puerta

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Donde además se destacan un final estremecedor, de múltiples interpretaciones, y las actuaciones de su elenco, partiendo por un sólido Andrew Scott (Fleabag) como Adam.

Un solitario guionista, de unos cuarenta y tantos años de edad, que vive en un edificio de departamentos casi vacío de Londres, enfocado en la escritura de sus argumentos.

El que, la misma noche en que una falsa alarma de incendio lo hace abandonar su hogar, conoce a su vecino del piso 6 después de que este aparece de improviso en su puerta.

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Cuando, con una botella de whisky japonés en la mano -supuestamente el mejor del planeta-, Harry (Paul Mescal) se presenta un tanto bebido y en busca de compañía.

Pero Adam declina el ofrecimiento y sigue con su vida, visitando al día siguiente el poblado de Sanderstead, en el sur londinense, en que vivió con su familia hasta los 12 años.

Adam se reencuentra con sus padres

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Lugar en que sin gran asombro se reencuentra con sus padres (Jamie Bell y Claire Foy) como eran hasta el día en que, hace más de tres décadas, murieron en un accidente.

Con quienes se pone al día, conversando animadamente sobre su trabajo y su vida como adulto en la gran ciudad, para después despedirse prometiendo volver lo antes posible.

Una extraña, pero emotiva reunión que da paso a otro reencuentro, esta vez con un Harry sobrio, algo incómodo y taciturno, al que ahora Adam invita a su departamento.

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En el instante que marca el inicio de una relación en la que estos dos solitarios encontrarán refugio, compañía y amor, mientras Adam vuelve donde sus padres en catalizadoras visitas.

Las que, al igual que sus charlas con Harry, estarán marcadas por revelaciones y aceptación, mientras que el relato se dirige a su intenso e inesperado final.

En el que adquiere aún más protagonismo la canción The power of love, de Frankie Goes to Hollywood -parte esencial de la trama-, cuando dice: “with my undying, death-defying love for you”.

FICHA TÉCNICA

DIRECCIÓN: Andrew Haigh

PROTAGONISTAS: Andrew Scott, Paul Mescal, Jamie Bell, Claire Foy

GÉNERO: Drama, Romance, Fantasía

CALIFICACIÓN: Para mayores de 14 años

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