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Snowpiercer: Rompenieves, de la lucha de clases al misterio policial

El director surcoreano Bong Joon-ho (Parásito) es uno de los productores de la serie que revive su película homónima de 2013, donde los últimos habitantes de la Tierra sobreviven a bordo de un tren en constante movimiento.

Snowpiercer | Netflix

El director surcoreano Bong Joon-ho (Parásito) es uno de los productores de la serie que revive su película homónima de 2013, donde los últimos habitantes de la Tierra sobreviven a bordo de un tren en constante movimiento.

A una semana de su estreno en Norteamérica a través de su cadena de origen, TNT, llega a Netflix la versión como serie de Snowpiercer (2013), o El Expreso del miedo -como se conoció en Latinoamérica-, la primera cinta que hizo en inglés Bong Joon-ho.

Y con el mismo director surcoreano, hoy famoso por su aplaudida cinta Parásito, como uno de sus guionistas y productores ejecutivos, la plataforma de streaming se convierte en la ventana mundial de una historia ambientada en un futuro distópico.

Uno donde un tren de más de mil carros se convirtió en el refugio de la humanidad, o lo que queda de ella, luego de que los científicos, al tratar de corregir el calentamiento global, llevaron a la Tierra a un grado de congelación que borró la vida de su superficie.

A bordo de ese vehículo, que circula incesablemente por el planeta hace seis años, nueve meses y 26 días, circulan 3..000 humanos. Desde de los adinerados que originalmente serían sus pasajeros, pasando por la tripulación que los atiende, hasta la llamada “cola”.

Así se le denomina al último carro, que alberga al grupo de no deseados que hace casi siete años abordaron a la fuerza el tren creado por el Sr. Wilford y hoy se consideran los rezagados de su escala social.

Pero, como lo han intentado en el pasado, ellos quieren acceder a algo de los lujos y el confort que gozan quienes habitan los primeros carros, y llevan ya un tiempo planeando una nueva revolución con André Layton (Daveed Diggs) como uno de sus líderes.

Sin embargo, todo sufre un giro cuando Layton es reclutado por la mano derecha de Wilford, Melanie Cavill (Jennifer Connelly), para solucionar un crimen que se cometió a bordo del tren, ya que en el pasado él trabajaba como detective de homicidios.

Injusticia social e investigación policial

Así se empieza a tejer el nuevo entramado de esta Snowpiercer: Rompenieves, que deja de lado el estallido social que marcaba la trama de la película de Joon-ho -basada a su vez en la novela gráfica francesa Le transperceneige- y se convierte en una serie policial.

Ahora su héroe, a diferencia del encarnado por Chris Evans hace siete años, no tiene como principal motivación el adueñarse del motor del tren, sino resolver un cruel homicidio para de alguna manera acercarse a la posible liberación de quienes dejó en el último carro.

Una investigación que comienza en compañía de la también ex policía, y ahora guardia del lugar, Bess Till (Mickey Sumner), siempre bajo la atenta mirada de Cavill, quien oculta uno que otro secreto en relación a su papel en el intrincado orden social del vehículo que habitan.

Y aunque la serie conserva mucho del ambiente de la cinta en que se basa, como el contraste entre el deprimente carro final con la luminosidad de los coches del norte -que incluyen un inmenso acuario-, se echa de menos la acción y el espíritu de sobrevivencia de la original.

Sin embargo, cada semana se irán develando nuevas emisiones de Snowpiercer, para completar un total de 10 capítulos. Por lo que todavía se puede esperar un poco más de esta esperada producción, que tomó tres años en concretarse.

Un beneficio de la duda que merece una pieza con la firma de Joon-ho, uno de los mejores realizadores surcoreanos del último tiempo, y que tiene entre sus cartas de presentación la buena actuación de Jennifer Connelly.

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