La vida en una copa, por Carolina Freire De a poco va llegando la primavera y las cervezas livianas recuperan la atención de todos. Hay unas nuevas bien frescas y frutales, como la que probé hace poco, la Sofie, de la cervecería norteamericana Goose Island. Se trata de una cerveza de 6,5° que viene de […]

La vida en una copa, por Carolina Freire

De a poco va llegando la primavera y las cervezas livianas recuperan la atención de todos. Hay unas nuevas bien frescas y frutales, como la que probé hace poco, la Sofie, de la cervecería norteamericana Goose Island. Se trata de una cerveza de 6,5° que viene de Chicago y que tiene un estilo belga Farmhouse Ale, es decir, añejada en barricas de vino y con grandes cantidades de cáscara de naranja rallada a mano. El resultado es un buenísimo exponente con aromas cítricos, a flores de naranjo, pimienta blanca y cúrcuma, de textura cremosa, pero ligera y frutal a la vez. Ideal para probarla el fin de semana en un brunch y con pescados preparados como sashimi (en supermercados Jumbo a $ 6.290 el four pack ).

Otra bien destacable es la cerveza alemana Alpirsbacher Klosterbrau, que llegó a nuestro país de la mano de la importadora Chelsea ($ 2.790 en www.chelsea.cl). Es de la familia Glauner, propietaria de la marca desde el 1800 y quienes siguen prácticas y principios de recetas artesanales ancestrales, provenientes de una herencia centenaria de monasterios medievales del siglo XI de la región de Baden-Würtemberg. Uno de sus sellos característicos es que son cervezas producidas igual que antaño, con aguas de ríos de la Selva Negra alemana, considerados la fuente más pura de Alemania. De su selección recomiendo la Weizen Hefe Hell, una cerveza de trigo con aromas frutales, a plátano y flores, elegante y cremosa. Pruébela en el Bar Nacional (Huérfanos 1109) con camarones al ajillo, que le encantará.

Hay una que acaba de llegar, la danesa Tuborg, del grupo Carlsberg, la cervecería que existe desde 1880 allá. Se trata de una lager fresca y liviana, fácil de encontrar, muy asociada a la cultura urbana, porque es ama y señora en conciertos y campeonatos de skate. Tiene aromas a frutas e hinojo y un sutil amargor (en Big John, $ 3.490 el pack de cuatro).

Como última recomendación tengo una bien distinta a todo, la Craft Hugo, asociada a las mujeres, porque es suave, liviana y con burbujas finas en su interior. Ha sido todo un éxito afuera, porque es un cóctel alemán en formato 500 cc con tapa flip-top, que mezcla vino blanco, cerveza, cítricos, menta y flor de sauco. Con sólo 4°, parece un suave espumante. Esta cerveza es ideal para llevarla a picnics o disfrutar en la terraza ($ 3.990, en supermercados).