Ahora que se terminó el primer semestre, bien vale hacer un repaso por los buenos discos chilenos 2018. Aquí tienes una lista, por si te pasó alguno.

Por: y
Julio 6, 2018

Andrés Reveco – Volcánica

El EP Jardín de Flores de Lisse (2016) fue la primera advertencia de que Andrés Reveco era un buen artesano del pop. Ahora, este talento se confirma con su álbum debut, Volcánica, que acaba de sacar con el Sello Azul.

Dentro de este disco late la pasión del cancionero tradicional de América Latina, la que hace erupción en la forma de nueve composiciones pop, impecablemente producidas por el mismo Reveco junto a Tomás Preuss, de Prehistöricos.

Se oyen como una lava que fluye tranquila entre lo acústico y lo electrónico y que llevan consigo detalles que cautivan, como el ritmo nortino de Hasta que lo sienta tu corazón o el estribillo de Todo cambió.

La voz de Pablo Álvarez (Arranquemos del Invierno) en Me quiero no hace más que agregar fuerza emotiva a este volcán que va a estallar en cualquier momento y sin aviso.

Cami – Rosa

Es paradójico que uno de los discos chilenos más ambiciosos del último tiempo lo lograra una debutante de 21 años. Dice Camila Gallardo, la viñamarina que sorprendió con su talento en el programa The Voice, que una de las intenciones con Rosa, su primer trabajo era introducir sonidos y texturas que hoy no existen en el mainstream.

Y Cami ya puede estar tranquila, porque sus canciones y voz apasionadas sin infiltraron fácilmente en las listas de éxitos de streaming, esas donde abunda la medianía en forma de pop urbano.

Pero la conquista más importante de esta cantautora es la emocional. Puedes hacer la prueba escuchando en modo random cualquiera de los 10 temas de Rosa y comprobar cómo te tocan la fibra: puede ser esa balada intensa llamada Ven -que compuso junto a Francisca Valenzuela-, la golosina bailable de ritmo urbano No es real o la que abre el disco, la sentida Querida Rosa, dedicada a su abuela Aida Rosa.

El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco –  Amanda

No hubo nada, ni siquiera un single, que avisara que El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco se traía entre manos un nuevo disco.

De forma sorpresiva, la banda publicó hace dos semanas Amanda, el sucesor de Run run (2016), su aplaudido debut, considerado por varios medios, como Finde, como uno de los mejores de ese año.

La banda santiaguina liderada por Franco Perruca y Vladimir Mella regresó con algunos cambios: Bárbara Pérez de Arce reemplazó a Yaney Salgado en el bajo; cambiaron de sello, de Piloto a Disco Intrépido; y ampliaron su paleta, sumando a su rock emo texturas electrónicas y algo de trap y glitch.

Todo lo demás sigue en su sitio y bien puesto: las guitarras intensas, las voces desgarradas, la melancolía y el fiato entre esa dupla creativa que forman Franco Perruca y Vladimir Mella.

El Cómodo Silencio presentará en vivo Amanda el viernes 3 de agosto en Espacio San Diego.

Colombina Parra – Cuidado que grita

Colombina vuelve a rockear. Después de varios años componiendo en solitario discos encantadores como Otoño negro, la arquitecta y rockera regresó este año con Cuidado que grita (Beats Discos), un álbum donde está respaldada por una sólida banda.

Aunque es un trabajo corto, estas seis canciones crudas le bastan para demostrar que sigue siendo una de las compositoras chilenas más lúcidas.

Guitarras urgentes, frescura, harto humor negro y hasta un homenaje a Lou Reed caben en este disco que no hace más que querer escuchar su nueva aventura: su proyecto con el dúo de garage Club de Surf.

Franz Mesko – Técnica Mixta II

Si buscas un disco para prender el invierno, aquí lo tienes. El saxofonista Franz Mesko -el mismo que toca con Gepe y Alex Anwandter, entre otras luminarias del pop- le da continuidad a su Técnica Mixta (2015) con este Técnica Mixta II, que vuelve a transitar el camino de la fusión de jazz con hip hop, pop y raíz latina.

Es una mezcla ya conocida, pero que ahora suena más explosiva y cohesionada y en la que brilla, por sobre todo, el saxo de Mesko.

Nuevamente, la lista de invitados es de esas que dejan sin aliento: colaboran desde Javier Barría hasta Soledad del Río (ex La Guacha), pasando por Dj Pérez, Latina Sativa, Coco Jay y el infaltable rapero Matiah Chinaski, entre varios más.

Ases Falsos – Mala Fama

El cuarto disco de la prolífica discografía de Ases Falsos, el quinteto liderado por Cristóbal Briceño, salió a la luz hace un par de semanas.

Titulado como Mala Fama, este álbum de 13 canciones recuerda harto a Conducción —uno de sus antecesores—, por lo variado que es en estilos musicales.

Aunque no es de esos que se digieren a la primera escucha, definitivamente merece ser reproducido más de una vez para sumergirse en la profundidad de sus letras (todas escritas por Briceño) y sus armonías.

En ese sentido, canciones como Así es como termina —con aires funky y ritmos latinos, y con una letra inspirada en el incendio que destruyó el pueblo de Santa Olga en 2017— y Mala Fama —que le da el nombre al disco—,  son joyitas que merecen estar en tu playlist de música chilena.

Otras que destacan son Nada me Debo, una balada que suena a Roberto Carlos, y la rockera La Casa que, sobre una abombada batería, debe tener uno de los mejores solos de guitarra grabados por el guitarrista de los Ases, Martín del Real.

Princesa Alba – Del Cielo Mixtape

Un videoclip grabado en el Estadio Monumental le bastó a Trinidad Riveros para transformarse en una trapstar.

Y su primer trabajo, Del Cielo Mixtape, publicado en abril, es la prueba de que Princesa Alba tiene el talento suficiente para taparle la boca a su haters (que no son pocos).

Grabada en su pieza en compañía de su gato, en esta mixtape hay cinco canciones inéditas y una ya conocida, Agua.

Es trap de dormitorio que te eleva del suelo gracias a una bases juguetonas y ensoñadoras, que ayudaron a mezclar amigos traperos amigos como Gianluca, mlshbts y OSSA.

En todo el disco la voz de Trinidad está distorsionada por el autotune, pero eso no impide poner atención en sus  letras, como la de Diamantes, todo un himno de autoafirmación para la generación digital y en el año del #MeToo: “No te confundas que yo no me maquillo pa’ ti, si lo hago es exclusivamente p’a mi” (..) “No necesito un hombre que me haga feliz, estoy segura de mi misma, sabes que sí”.

Baikonur – Nihil Per Saltum

La escena post rockera chilena goza de buena salud. Hay todo un circuito de bandas dedicadas al rock instrumental, que tiene un público fiel y agradecido.

En uno de los sellos locales insignes de este estilo, LeRock Psicophonique, acaba de editarse uno de los discos chilenos 2018 más recomendables, Nihir Per Saltum, de Baikonur.

Es el segundo disco de este quinteto santiaguino, que profundiza con efectividad en el post rock de su debut de 2013, ¿Quién vigila al hombre cansado.

Los fans de grupos como Mogwai y Explosions in the Sky quedarán fascinados con el sonido apabullante y enérgico de sus ocho tracks, todos instrumentales y mas extensos que los de su debut.

Te darán ganas de ir a verlos en vivo tras la escucha.

Javiera Mena – Espejo

Parece que Javiera Mena nunca va a hacer un mal disco.

Espejo, el cuarto ya de su carrera, quizás no entra tan fácil como Otra era, que era más prendido y te empujaba directo a la pista de baile.

Este, en cambio, requiere más escuchas, todas las necesarias para comprobar cómo Mena te va conquistando lentamente con estas 10 canciones que -como es habitual- están maravillosamente producidas, esta vez por colaboradores como El Guincho, Alizz y Nico Parra.

Tras varios play, ni te darás cuenta cómo caes rendido ante la intimidad de Alma, el ritmo tropical de Intución -donde canta con Li Saumet, de Bomba Estéreo- o la adictiva espiral neo house de Escalera.

Son tracks en los que Javiera explora su interior para reflejar sus emociones, las que, finalmente, también terminan siendo las nuestras.

Benito Cereno – El Delta de un Río

¿Quién es Benito Cereno? El protagonista de una novela de Herman Melville y también el nombre de la banda de Álvaro Díaz, periodista y uno de los creadores de 31 Minutos.

Es también el hombre tras la voz del conejo Juan Carlos Bodoque y eso lo notas apenas abre la boca para cantar en este disco homónimo, que es el debut de este grupo que armó con Felipe Castro, el guitarrista de Pedropiedra.

Son canciones que Díaz venía escribiendo de forma casera hace 15 años y que ahora salen a la luz en este álbum de pop de autor, que sorprende por lo redondo de sus composiciones, sencillas y rotundas a la vez.

Aparte de la letras, que rescatan recuerdos e historias cotidianas, su encanto está en la voz de Díaz, que suena como un crooner tremendista y melancólico.

Francisco Victoria – Prenda

Uno de los discos chilenos 2018 que más ruido ha metido es Prenda, el debut del jovencísimo Francisco Victoria.

No sólo ha llamado la atención porque tiene como padrino musical y productor a Alex Anwandter, sino también porque es una de las mejores colecciones de canciones que podrás escuchar este año.

Es un disco pegajoso, que se baila, se llora y se disfruta de comienzo a fin.

Técnicas Manuales – Las Torpederas

Tiene algo mágico este disco que, apenas comienzas, te transporta de inmediato a Valparaíso: al escucharlo te imaginas subiendo por largas escaleras y luego, tirado sobre la arena de la playa Las Torpederas, la que le da título a este trabajo.

Es el debut de este joven cuarteto porteño que enamora con estas ocho canciones de pop indie, en las que mandan las guitarras nostálgicas, los sintes evocadores y unas letras cotidianas que dicen harto con poco, como la del tema titular: “Nos fuimos a Las Torpederas, tú llevabas un cachito de manjar y yo el té caliente en un termo”.

Puedes ir a conocerlos el martes 10 de julio en la Sala Master, donde Técnicas Manuales estará presentando en vivo su debut.

We Are The Grand – Raíz

“Estaba vestido para el éxito, pero el éxito nunca llegó”, cantaban Pavement a comienzos de los 90.

Los chilenos We Are The Grand tienen hace rato puesto el traje del éxito, ese que por ahora les ha sido esquivo, pero que debiera llegar de todas maneras con Raíz, el álbum que editaron este año con Beast Discos.

Sus canciones de pop elegante y de buena factura, tienen todo para colarse sin problemas en las playlists de Spotify y hasta en las radios FM, a lado de Coldplay y The National, por ejemplo.

Pese a que es un disco marcado por la ruptura -el año pasado se fueron dos de sus integrantes tras una mediática pelea y luego de eso se sumaron otros dos-, todo suena en su lugar: las melodías, las voces, los arreglos y la colaboración de amigos como Diego Ridolfi, de Fármacos, y Fernando Milagros.