Los mejores capítulos de Black Mirror

Los mejores capítulos de Black Mirror

Hay capítulos antiguos que vale la pena repasar antes de sumergirse en el cuarto ciclo de esta exitosa serie de Netflix.

Este viernes 29 marca el estreno de la cuarta temporada de Black Mirror, una de las series de Netflix que más han dado qué hablar, porque muestra el lado más oscuro de las nuevas tecnologías y de las redes sociales. Son seis capítulos que de seguro serán comentario obligado en las próximas semanas.

De momento, vale la pena repasar los ciclos anteriores de la producción y ver algunos de sus episodios más memorables. Estos son los escogidos por Finde:

El himno nacional

Es el primer episodio de la primera temporada de la serie y lo que se vio ahí fue tan potente, que hizo que de inmediato millones de personas en el mundo se hicieran fanáticos de Black Mirror. ¿Se acuerda? Es el capítulo en que el primer ministro del Reino Unido debe decidir -apremiado por el reloj, la presión mediática y las redes sociales- si accede o no a un vil chantaje con tal de liberar a una princesa que ha sido secuestrada y amenazada de muerte. Simplemente, impactante.

San Junípero

Algunos lo desechan porque lo encuentran demasiado “happy”, pero lo cierto es que este capítulo de la tercera temporada logra sorprender y emocionar en iguales dosis. Es una historia de amor con un toque de ciencia-ficción, y cuyos grandes temas son la nostalgia y el hacerse viejos. Todo sucede en San Junipero, una especie de balneario de realidad virtual donde, gracias a la tecnología, dos mujeres pueden perpetuar su amor.

Nosedive

Lo más fuerte de este capítulo, también de la tercera temporada, es que muestra una realidad cercana, tangible, eso sí exagerada. Los personajes de esta ficción viven pendientes de los likes y calificaciones que les dan a sus estados las otras personas. Sus vidas dependen de eso y, por lo tanto, lo que piensan, hacen y sienten está supeditado a su deseo de “gustar”. Un futuro con olor a presente que aterra.

Blanca Navidad

El capítulo que cierra la segunda entrega del Espejo Negro, debe ser uno de los mejores, por varias razones. La primera es el argumento, que entrelaza las historias de dos hombres que, aparentemente, llevan varios años viviendo en la misma casa. Ellos no se hablan, hasta que uno de ellos intenta entablar una conversación. De ahí en adelante la historia se sube a una montaña rusa de emociones y relatos los que, cuando llegue al final, seguro le recordarán a El Origen, de Christopher Nolan. Otro punto de sus puntos fuertes es la fotografía (encuadre, colorimetría e iluminación) que, aunque durante todos los capítulos de esta producción es brillante, en Blanca Navidad llega a un punto que genera placer en el espectador.

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