Por Darío Zambra. Quizás probó alguna vez las preparaciones de Soul Kitchen, ese food truck que estuvo un tiempo en Matucana 100 y luego en las playas de Pichilemu. Ahora, la pareja que está detrás de ese carro de comida, el cocinero Gustavo Moreno y la sommelier Javiera Valenzuela, se van a vivir a Canadá, […]

Por Darío Zambra.

Quizás probó alguna vez las preparaciones de Soul Kitchen, ese food truck que estuvo un tiempo en Matucana 100 y luego en las playas de Pichilemu. Ahora, la pareja que está detrás de ese carro de comida, el cocinero Gustavo Moreno y la sommelier Javiera Valenzuela, se van a vivir a Canadá, pero antes de eso se despiden con una cena escondida, a la que le pusieron Cantina Chancho.

Será la noche del sábado, en el Centro Leñería, una antigua casona de Ñuñoa donde antes se vendía leña y carbón y que ahora alberga oficinas de arquitectos, diseñadores y fotógrafos. En el patio de ese lugar -que estará calefaccionado con fogones y encarpado en caso de lluvia- montarán un festín mexicano en el que cocinarán junto a un chef invitado, Andrés Vallarino, el dueño de la salchichería Hogs y de la sanguchería La Superior.

Es un menú de siete tiempos ($ 25.000) de preparaciones que se comen en las calles de México, como tacos y chilaquiles (nachos). Es un ambiente bien informal, con un Dj pinchando y mesas de apoyo altas donde podrá probar lo que vaya saliendo de la cocina y que deberá retirar con tickets.

Los platos se elaborarán, en su mayoría, con cortes de carnes poco usuales. Algunos tacos llevarán riñones de chancho a la parrilla con salsa de tomate, y los chilaquiles, pecho de chancho asado con piña a la parrilla y hojas de cilantro. El postre también será de lo más mexicano: un helado de sabayón (crema hecha con yema de huevo y azúcar) con tequila y piñas y mangos asados.

Cada uno de los platos que le servirán estará maridado con micheladas, hechas con cerveza negra mexicana, y shots de tequila con mandarina, azúcar rubia y chile. También con margaritas (preparadas con lima y pepino) y limonada de flores de Jamaica. Ojo, que el café con el que se remata la comida también lleva tequila.

Busque en el patio el puesto de la pastelera Camila Fiol, quien venderá dulces para comer ahí o llevar a casa en cajitas. Para esta ocasión tendrá mazapán de cacahuate y malvaviscos de tequila, entre otras delicias.